Han pasado 6 años desde que no escribo aquí. Estuve 4 años con Jorge, casi toda la universidad juntos. Oh dios, cuanto tiempo ha pasado. Escribo esto desde mi laptop en España. Cumpliste tu sueño de vivir en el extranjero.
Hagamos un resumen rápido de los años:
2017: Al fin empezaste a trabajar en algo de tu rama de estudio. Si bien no es lo más ambiental, es lo más que se pudo aspirar en el momento, en el mercado laboral. Terminaste tu relación con Jorge. Tú lo hiciste porque ya no lo soportabas. Si, esas palabras pensabas. Vivir la vida loca.
2018: Cambiaste de trabajo, algo mejor pagado y menos estresante, aunque durará poco. A mitad de año se acabó mas bien. A finales de este año empezaste a trabajar en el gobierno. Al principio lo viste como un error, demasiado que no ibas a poder, pero como siempre no te da miedo el fracasa, enfrentas todo con valor y aprendes rápido. Determinación siempre ha sido tu segundo nombre. Ni hablar.
2019: Dios mío, te has enamorado, en cuestión de semanas, meses. No dura, él se fue del país (te dio envidia) a buscar su propio camino, su propio interés. Faltó sinceridad, pero estoy segura de que te quiso en algún punto. Eso no quita que hayan acabado mal, la distancia no ayudó y no hablo del lugar lejos al que se fue. Pero así es la vida, así es el amor. Dijiste adiós. Sigues en ese trabajo de gobierno, es todo lo que sabes de tu campo y materia, tienes un gran maestro, un gran jefe. Aprendes mucho, aprendes a lidiar con personas, con máquinas, con compañeros de trabajo, de todas las edades, de todo tipo. Te diste cuenta de que vale más llevarte bien con las personas que creerte superior por un nombre o por un puesto. Cumpliste un año en ese trabajo, algo que creías imposible. Aunque te sientes comprometida. Al menos, hay buen dinero de por medio.
Tu padre ha enfermado. Los médicos no saben que es, saben que afecta mucho, todo el. Es noviembre, que siempre has considerado tu peor mes. Le echas la culpa a todos y a todo. Te hincas a dios, pidiéndole que no se lo lleve, le pediste más tiempo. Los pronósticos no son buenos, temiste lo peor. Muchos médicos, muchos estudios, muchas intervenciones, todo pasa tan rápido, tienes miedo.
Sobrevive a lo imposible, aunque sabes que nada será igual. Este ha sido un año muy marcado, muy significativo. COVID-19.
2020: Que año, todo mundo lo odió. Mucha gente lo quiere olvidar. Ha sido dura la recuperación de tu papá, perdió peso, perdió sangre, se deteriora, pero se recupera es extraño en verdad. No pensaste en verlo así jamás. Es duro. Es que nadie desea ver envejecer a sus seres queridos. Siguen las muchas medicinas, los muchos médicos, los muchos hospitales, los muchos estudios. Aunque debido al virus, casi nadie sale, en especial personas vulnerables. No quisieras trabajar que pereza. No hay mucho más que decir de este año, todo siguió igual. Mucha gente falleció debido al virus, año de caos para el sector salud. Vimos que ningún gobierno a nivel mundial estaba preparado al 100% para una epidemia de ese nivel. Hasta la fecha, me sigue pareciendo muy curioso cómo se elaboró una vacuna del virus en tiempo récord.
2021: Tu familia y tú enfermaron de COVID-19 y ha sido de las enfermedades más feas que hayas podido sentir en tu vida. Gracias a dios existen las vacunas, imaginé mucho como se sentían las personas en la antigüedad pasando por las enfermedades sin vacunas. Agradecimos por habernos curado todos sin mayor problema, gracias a dios mis viejos estaban vacunados. Empecé a buscar becas para estudiar algún posgrado en el extranjero.
2022: Aun lo sigo procesando. Demasiadas cosas. Demasiados eventos, todos marcaron mi vida. Sigo procesando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario