jueves, 17 de agosto de 2023

todo y nada, escrito hace años.

 En tiempos recientes comienzo a darle sentido a todo. Estoy en el punto en que estoy entendiendo muchas cosas. Nada es coincidencia. Nada es casualidad. Las casualidades no existen. El destino está marcado. Mi amor, mi vida y mi futuro están más allá.

Dicen que cuando dos almas están destinadas a estar juntas no habrá fuerza más potente que el amor.

He vuelto a mirar tu rostro, como un recuerdo futuro en mi imaginación, como una memoria que se hace realidad. A veces los sueños son predicciones o imágenes reales en otras dimensiones. Habiendo tantas vidas, tantos lugares, tantas posibilidades. No podemos seguir pensando que algunas cosas son coincidencias. Las coincidencias no existen, el destino sí. Lo que más deseaba aquí está, iré por él. Lo que me faltaba.

He visto tu rostro nuevamente en mi imaginación, no puedo evitar pensar en él. La noche pasada haz dicho las palabras, las palabras añoradas, las palabras precisas, las palabras adecuadas para hacer mi sueño realidad. La vista en la imaginación no parece tan alejada de la realidad. Valentía y fortaleza. Amor. Lo que hoy en día es un sueño, tiene más ganas y probabilidades de hacerse ya realidad. El miedo queda atrás. 

Ya te estaba buscando, tenía miedo de no encontrarte y me amenazaba la idea de perder la esperanza. De perder las ganas, de no verte otra vez, ni siquiera en sueños. Aun estas en mis sueños...

¿Qué hago si me da miedo el inicio? Los cambios dan miedo, pero al final son buenos. Son para bien.

¿La vida en sí, tiene o no sentido? Es efímera, de nosotros depende hacerla valer, hacerla o no con sentido alguno. Todo es real y nada lo es.